El siglo XX, como ya lo mencioné en una nota pasada, marcó un cambio importante en la moda. El deporte, durante este mismo siglo, influyó en el desarrollo de la moda. Debemos comprender que el deporte influyó en que la ropa informal tuviera el éxito que tuvo y tiene hoy en día.
Pero también, según Giorgio Riello, debemos comprender que el deporte ha generado en la moda “las elecciones cotidianas de millones de consumidores, la aparición de una cultura juvenil de la moda y, sobre todo, la asociación entre formas específicas de vestuario y vitalidad”.
Por necesidad o por diversión, la gente ha practicado distintas actividades por ocio. Pero, el concepto actual de deporte data de la segunda mitad del siglo XIX y se diferencia de las actividades físicas o lúdicas. Por un lado, durante éste periodo se denominaba deporte muchas actividades deportivas. Muchas de ellas pasan de ser juegos o diversión a ser actividades que, según el propio Riello, son “agonísticas” o, incluso, se transforman en profesiones.
Por otro lado, el deporte constituye un fenómeno de masas. Mientras que las actividades lúdicas eran un lujo que solo la gente adinerada se podía dar, los deportes eran una actividad de las clases media y popular y que les permitía socializar.
Por su parte, se generó una necesidad de crear un vestuario que permitiera movilizarse en espacios urbanos y rurales y prendas que se adapten a la práctica deportiva uniéndose el ciclismo, deporte y medio de locomoción por excelencia en el siglo XIX y que era tanto femenino como masculino.

En éste caso, las mujeres presentaban el desafío de tener que pedalear con faldas largas. Para eso, surge la falda pantalón que llegaba a media pierna y que se diferenciaba de los pantalones bloomers.
Hasta 1892, en Francia las mujeres tenían prohibido por ley la utilización de prendas masculinas. Esto incluía cualquier tipo de pantalón. Ese año fue que el Ministro del interior francés derogó dicha ley, permitiendo que las mujeres usen pantalones, pero solo para andar en bicicleta. A partir de allí, el ciclismo se convirtió en un símbolo de emancipación.
