🎹 El maestro vino a nuestra ciudad para dar hoy sábado 26 de agosto un seminario titulado: «La historia de la música a través del piano» a las 17 hs en el salón del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Rivadavia 2461, así mismo, en esta nota, adelantó como será su concierto que brindará este domingo a las 20:30 hs en el Teatro Municipal junto a la Orquesta Sinfónica «Mtro. Mario Patané» dirigido por Diego Lurbe. En diálogo con «Mil Sentidos» hizo un repaso de sus inicios, reveló como se prepara durante los conciertos y destacó lo importante que es ir a escuchar música de manera presencial, entre otros temas.
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El pianista argentino Antonio Formaro, es amable, formal y cortés, durante la nota se mostró muy contento y entusiasmado pese a su reciente viaje desde Capital Federal hasta nuestra ciudad. Ha estado en los escenarios más importantes de europa y de latinoamérica.
Fue aclamado por la prensa como: “uno de los mejores pianistas argentinos” (Buenos Aires Herald – P.Bardin) y un “pianista de extraordinario talento” (Lazar Berman). Se ha consolidado en su carrera tanto por su brillantez técnica y profundidad interpretativa, como por su extraordinaria formación musical, que le valió la obtención del título “Doctor en música” por la Universidad Católica Argentina en la especialidad de musicología e interpretación por su tesis doctoral sobre la obra para piano de Mendelssohn, lo cual lo posiciona de manera singular entre los pianistas más destacados de la actualidad.
Tuvo su debut en el Teatro Colon de Buenos Aires a los 17 años y su primer gira internacional en 1999, de esta forma el maestro Formaro se convirtió en solista de las orquestas más importantes de la Argentina, Latinoamérica y Europa brindando además recitales en las salas de mayor prestigio con críticas elogiosas que lo han llevado a debutar en la mítica Gewandhaus de Leipzig (Alemania), el Festival Pianístico de Bologna, Mendelssohn-Saal de Berlin, la Philarmionie Hradec Kralove de República Checa y la Academy Saint Martin in the Fields de Londres y el Konzerthaus de Viena.
Los inicios del 2020 marcaron su debut como concertista en los Estados Unidos en el Westminister Hall de Princeton University (New Jersey) y en Canadá.
Sus avales academicos incluyen tambien los titulos de Profesor Superior de Piano del Conservatorio Nacional “López Buchardo” y Licenciado en Composición de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la UCA, en donde ejerce la dirección del departamento de la Licenciatura en Piano. Es parte del cuerpo docente de la Maestría en Musica de Camara en la Universidad Nacional de Rosario, y dicta Seminarios y Master Classes en el interior y exterior del país, incluyendo las Universidades de Talca (Chile), Princeton (USA), New Brunswick (Canada) y Cuenca (Ecuador)
La nota se realizó en un reconocido bar histórico que queda en el centro de Olavarría , el lugar cálido fue ideal para acobijarse de la fría tarde del viernes; Una vez en la mesa, y con el café de por medio, nos reveló parte de su intimidad a la hora de estudiar las obras, cómo se prepara en los conciertos, a su vez destacó lo importante que es ir a escuchar música en vivo y que eso no lo puede reemplazar ninguna tecnología opinó entre otros temas.
El maestro vino a nuestra ciudad para dar hoy sábado 26 de agosto un seminario titulado: «La historia de la música a través del piano» a las 17 hs en el salón del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Rivadavia 2641, así mismo, en esta nota, adelantó como será su concierto que brindará este domingo a las 20:30 hs Junto a la Orquesta Sinfónica en el Teatro Municipal bajo la batuta del director Diego Lurbe.

Su amor por la música comenzó desde muy chiquito antes de que supiera leer y escribir, estaba muy obsesionado con un tocadisco y su familia detectó que tenía una gran capacidad para aprenderse las canciones y óperas italianas que escuchaba sus abuelos de descendencia italiana.
A partir de ahí, Antonio, con sus nueve años, fue a estudiar a un conservatorio privado de Wilde, su ciudad natal, que queda en la zona sur de Avellaneda, allí conoció el piano y empezó a tocarlo sin que nadie se lo explicara, lo entendió y se enamoró del instrumento.»En ese tiempo me surgió un gran interés en los compositores, más que en el piano en sí, es decir que ese instrumento fue un medio para conocer la música clásica, y por eso les pedí a mis padres que me compren discos y cassette, lo que había en esa época, rápidamente mí oído fue naturalmente hacia esa música», remarcó.
Para él la música lo transporta a un mundo de una belleza que según su punto de vista: «es muy difícil de describir» y le da la sensación de estar en otro plano de felicidad, lo lleva aun mundo de diferentes creaciones, cada vez que toca el piano lo transporta al pensamiento de los grandes compositores como también a las distintas estéticas y concepto de belleza que ha tenido la música a lo largo de tres siglos o cuatro, por lo tanto para el maestro, el piano, es un medio para tener contacto con esa música de todos los tiempos y con los diferentes compositores que va desde lo clásico, la música de cámara, hasta el rock y otros géneros populares.
Cuando se le preguntó sobre como se adapta en cada piano cuando viaja a dar conciertos, el maestro respondió que: «en ese sentido yo no soy muy mañoso, a cada instrumento le encuentro alguna particularidad incluso hasta en pianos que no están en un estado óptimo, y me pregunto ¿que me puede dar este piano? lo que hago es practicar mucho en el instrumento que me toca, ahí trato de acostumbrarme sobre todo a su tacto, a cómo es su teclado y como modular el sonido; eso ya es toda una tarea profesional donde uno saca el puro gusto por la música y se pasa a las herramientas de profesionales que ha recibido de sus maestros para poder aprender a dominar al instrumento y sacar lo mejor de él».
También «hay que tener en cuenta el lugar, si la sala es muy seca y con poca reverberación, hay que tocar con un poco más de pedales, o al contrario, si la sala es chica y el piano es demasiado grande, hay que tratar de tocar todo más suave de lo que uno estudió. Entonces es un desafío más profesional y ahí hay un cambio final en cuanto al ajuste de cómo preparó uno la pieza, la sala es el momento final del estudio», reveló Antonio Formaro quien también, en su trayectoria ha grabado varios CDs para distintos sellos que reflejan tanto su “expertise” en Mendelssohn, su predilección por el repertorio Clásico-romantico, y la difusión del repertorio argentino, estrenando obras escritas especialmente para el por Marta Lambertini, Thomas Parente y el Concierto Tango para piano y orquesta de Martin Palmeri.

En cuanto a los trabajos con las sinfónicas, el maestro explicó que: «a los diecisieis años tuve la suerte de tocar como solista de orquesta lo cual es muy difícil tener esa posibilidad, yo accedí por por medio de un concurso y ya cuando empecé a actuar gané bastante experiencia y repertorio; Para mí la orquesta es una estructura que es deslumbrante, es el diálogo de un protagonista y la orquesta que tiene todos sus colores».
» En lo particular con los directores he tenido experiencias buenas, se aprende mucho porque uno también entiende que la idea del director no es exactamente igual a la de uno y bueno, hay que concertar, esa es la palabra concierto; Lo que más disfruto es el ensamble particular con cada familia de instrumentos ; Al estudiar composición me ayudó a conocer la instrumentación lo mejor posible, yo toco desde Mozart hasta conciertos del siglo XX argentinos que vienen de la mano de grandes compositores; Cada uno es distinto. Entonces no hay una sola forma de tocar cada concierto y poder hacerlo en vivo, como lo vamos hacer acá en Olavarría con Tchaikovsky es buenísimo», indicó.
«Para un concierto de piano y orquesta, en mi opinión, lleva un año de estudio mínimo, es lo ideal. Tanto desde aprenderlo como de memorizarlo y luego de saber bien la parte orquestal. En ese sentido, para mí no hay obra fácil o difícil. Los conciertos todos son difíciles algunos requieren de grandísima virtuosidad, como es el caso de los grandes repertorios rusos como Tchaikovsky o Rachmaninoff, son conciertos que tienen una demanda puramente muscular inmensa; Uno tiene que estar en un nivel donde le haga honor al estilo de compositores tan importantes y eso lleva tiempo de internalización, sobre todo porque, a diferencia del recital, uno no maneja el ritmo de la ejecución en el concierto como quiere, al ser concertado hay menos libertad», mencionó el pianista.
«Yo he tomado un consejo de algunos maestros muy importantes dónde me dijeron que estudie los conciertos que me gustan mucho antes de saber si los voy a tocar o no. Y lo he hecho desde la adolescencia, los voy conociendo bien hasta que en algún momento se da la oportunidad, esto es una ventaja porque a veces no tenemos tanto tiempo de preparación, pero uno tiene una noción de cómo es la obra a tal punto que cuando lo tenga que interpretar ya esté familiarizado con la pieza, generalmente son obras de gran envergadura», detalló.

Sobre los recitales de piano
Vale remarcar que Antonio es muy versátil puede tocar solo o con agrupaciones de música de cámara o con orquesta, cada uno tiene sus particularidades, en este punto aclaró que hay una gran diferencia entre los recitales solo de piano en lo que respecta a otras agrupaciones.
» El recital es un evento pianístico que, lamentablemente, está desapareciendo un poco al lado de lo que era en tiempos pasados, pero la verdad que es el momento en la cual el pianista expone lo que siente y piensa de un universo que es la música».
«La música de piano solo es infinita y también la tiene que limitar por cuestiones de tiempo, pero elige. Y al seleccionar, es todo como una declaración de principio, ¿qué quiero llevar al público? Porque allí la cantidad de compositores es mucho mayor, hay autores que nunca escribieron conciertos de piano, y uno lo arma de tal forma que es todo un evento, es como una pequeña historia que uno cuenta, y el recital tiene la diferencia que lo va cambiando, por ejemplo, hay un esquema, pero de pronto para otra ciudad uno cambia alguna obra, o agrega, y va haciendo su laboratorio más interno, se lo va mostrando al público, así que es más móvil el recital, uno tiene más cantidad de estilos que mostrar, o no, puede ser un solo compositor, pero es más libre y requiere la capacidad de cambiar rápidamente de personaje, de época, de música», contó Formaro.

«Al ser también un poco más largo, el recital, obvio, es mucho más difícil porque requiere una concentración de otro tipo, y en la preparación, uno tiene dos desafíos, o hacer un recital totalmente nuevo, lo cual es tan trabajoso como un concierto de piano, o retomar piezas que tocó muchas veces e ir agregando nuevas, con lo cual es más flexible. Sin duda, el recital de piano es una experiencia que hay que defender, no porque el concierto de piano orquesta sea más espectacular, tiene que desaparecer sino porque las grandes obras de los grandes autores en general, son para piano solo. Schumann, Beethoven, Chopin, Debussy, quien sea, han creado su base en la música de piano solo, y hay un tesoro ahí tan grande, que el recital tiene su disfrute «.
«Por alguna cuestión del hoy, se toca menos que antes, y la variedad estilística es mucho mayor, porque es un desafío que gran parte de la música de piano es muy íntima. Schubert, Mendelssohn, Fauré son muy íntimos, Haydn es íntimo, entonces es un desafío tremendo llevar al público, al mundo, en un gran teatro, una sala, la intimidad. Y sin duda también, hay música de piano solo que es de una enorme explosividad, hay obras que se tocan al final del concierto, generalmente, como La sonata ‘Appassionata» o alguna rapsodia húngara de Liszt, son lo contrario, entonces es un desafío muy hermoso, hay mucha variedad de música argentina, hay folclore, hay un montón de cosas que el recital te permite, y lo llevas al público y a uno mismo a muchos estados anímicos, así que creo que se compensan las dificultades, aunque en cuanto al armado del recital, como uno tiene tanto hecho ya, porque desde el conservatorio se estudian las piezas, puede ser un poquito más flexible, pero no es menos desafiante que los conciertos de piano y orquesta «, explicó.
Ya entrado a la nochecita, el maestro dejó una interesante reflexión sobre lo importante que es ir a escuchar música en vivo a los teatros, salones o auditorios .
«La inteligencia artificial, los videos de YouTube, Spotify, no compensa la experiencia de ir a escuchar música en vivo y es un lugar donde la música sigue teniendo una gran resistencia ante lo tecnológico en esto quiero agradecerle al Mozarteum , a la Orquesta Sinfónica Municipal, al teatro, de propiciar este tipo de propuestas , porque es algo que se nota mucho, y yo lo disfruto por ejemplo en la ópera, que es una gran pasión que yo tengo, me gusta mucho , pero realmente hay un abismo de lo que es una grabación de ópera de lo que que es ir a ver la ópera en un teatro, donde se escucha hasta los ruidos de los pies de los cantantes, no hay forma de no oírlo, y se ve la actuación, la teatralidad, y la respiración de cada frase, no solamente en las canciones arias famosas, sino en los diálogos, y esa seriedad que Chopin mismo recomendaba».
» La ópera es el espectáculo más grande que tenía la música hace 200 años o 100 años atrás se veía lo que era la realidad, y si bien se puede escuchar en disco, que también es hermoso, pero es totalmente distinto a lo que es la veracidad y lo que puede conmover de manera presencial; En vivo un gran cantante lírico domina tanto su voz que a uno le conmueve, y no puede creer que algo que quizás le resulta el disco ajeno, que no le interesa, lo ve en vivo, lo escucha ahí y se conmueve, lo he visto muchas veces y me impresiona. En el piano pasa igual, digamos en cualquier género como el jazz, en el folklore, y en el rock, la experiencia esta ahí en el vivo».
Para finalizar Antonio Formaro habló de manera puntual sobre la obra que interpretará en el concierto de este domingo.
«En cuanto a este concierto de Tchaikovsky, yo lo estudié con el maestro Berman, que era un especialista en este concierto, lo grabó con Karajan y la Filarmónica de Berlín, nada menos. Y yo en esa época estaba empezando mi carrera en Europa, haciendo algunos concursos, y me recomendó manejarme con conciertos de compositores franceses y conciertos de Mendelssohn o Liszt, Saint-Saëns número 2, el Ravel de mano izquierda, que eran muy adecuados para ese momento. Entonces, a unos años después, se dio que la vida me apareció la oportunidad de tocarlo, y después la interpreté muchas veces más».
«El concierto de Tchaikovsky es de gran dificultad que tiene mucha demanda física, en su época fue considerado el concierto más difícil de su época, hasta se decía que era intocable. Y yo estoy contento de haberlo estudiado con un artista que tenía una visión profunda de esta obra y de varias más; Tiene unos grandes pasajes de octavas, larguísimos, a su vez posee encastres entre las dos manos muy complicados, y requiere mucha energía desde comienzo a final, con grandes acordes».
«En esta obra el piano acompaña a la orquesta y por momentos es protagonista porque compiten en volumen sonoro con la orquesta debido a que Tchaikovsky era un gran autor de ballet ,de sinfonías y óperas, entonces en esta obraese nota por que Tchaikovski era todo un especialista en ballet y como sucede con «El Cascanueces» o «El Lago de los Cisnes» tiene momentos muy íntimos, con lo cual puede pasar de la inmensidad a lo muy pequeño, es una de las grandes dificultades que tiene este concierto, donde debe estar esa sencillez melódica y pasa a lo grandioso, eso es lo que me gusta mucho de este concierto, que es inmortal y está entre los cinco conciertos de piano más famosos del mundo», concluyó el gran pianista Antonio Formaro.
