Días pasados, se dio a conocer la noticia de la elección del nuevo Director del Museo Municipal López Claro.

Decreto Municipal

Cabe mencionar de antemano que, según el decreto municipal 1554/2023 establece que los requisitos mínimos para la postulación a la convocatoria son los siguientes:

Formación (mínima excluyente): Educación universitaria o terciaria completa o, excepcionalmente, experiencia específica acreditada que permita suplir el título de grado requerido.

Formación actualizada relacionada con las áreas de conocimiento necesarias para el cumplimiento del puesto, en especial la dirección y gestión de instituciones en general y culturales en particular.

Experiencia: Preferentemente no inferior a tres años en temáticas y actividades vinculadas a la gestión cultural y en la conducción de tareas de complejidad comparables.

Deseable:

(1) En dirección o conducción exitosa de grupos humanos en la realización de tareas complejas, que requieren la intervención de especialistas de campos ajenos a la formación específica del director;

(2) En relaciones y negociaciones con los círculos de conducción del sector público, de los medios empresariales y de la sociedad civil;

(3) En gestión y promoción de iniciativas complejas, que requieren movilizar de manera poco convencional recursos importantes y diversos, incluida la obtención y administración de recursos económicos de fuentes variadas para encarar proyectos específicos;

(4) En conducción administrativa sujeta a normas y en el control de gestión.

¿Quien es el nuevo Director del Museo?

Siguiendo con la designación, el nuevo Director se trata de Luis Tapia, quien, según se conoce hasta el momento, tiene un local de ventas de ollas Essen.

Pero, además, se conoce que, según su propio CV, participó de exposiciones individuales (SIC) y grupales en ciudades bonaerenses, «siendo seleccionado en distintos salones».

Sobre esto, el Colectivo de Artistas Autoconvocados criticó que no se aclara específicamente en que exposiciones fue seleccionado, “en qué ciudades han tenido lugar, en qué año, obra presentada en cada circunstancia, en cuáles fue seleccionado, si recibió mención u otro tipo de distinción, quiénes juraban esos salones”.

Además, Tapia indica en su CV que cursó el Profesorado de Artes Visuales en la Escuela de Bellas Artes entre 2002 y 2004, fue pasante en el Museo López Claro, se desempeñó como ayudante en un taller dictado por Inés Vega en Olavarría y, añade, tener conocimiento en «diseño para web y celulares en Canva».

Según lo indicado por el Colectivo de Artistas Autoconvocados “El Museo Municipal López Claro tiene nuevo director. Luis Tapia fue elegido por el jurado que encabezó el actual interventor del museo y amigo personal. La gestión municipal, a tres meses de vencer su mandato y luego de más de un año de mantener el museo bajo tutela del interventor, había decretado el llamado a concurso para legar a la próxima administración comunal un director de su riñón. Oportunamente nos expresamos de forma pública sobre dicho decreto y su contexto político”.

«Se trata, ni más ni menos,que del compromiso de gestión»

Por último, la carta abierta del Colectivo dice lo siguiente:

“Repasemos (y no perdamos de vista los requerimientos mínimos que el propio decreto municipal exigía): el jurado argumenta su decisión y elige a este postulante a partir de su experiencia en venta de ollas, un devenir artístico apenas insinuado y sus saberes para usar una plantilla de diseño.

Pudimos acceder a su ‘Proyecto de dirección a la Casa Municipal de Arte Museo «Alberto López Claro»‘. Se trata, ni más ni menos, que del compromiso de gestión que quien aspira al cargo presenta para mapear su trabajo.

En su texto, Tapia no ofrece -para hablar de cuestiones muy básicas- ni un solo proyecto concreto, ni plazo al respecto, ni un solo objetivo para cumplir, ni ninguna otra precisión que nos aproxime a la identidad museológica de su futura gestión.

¿Qué conclusiones esenciales podrán evaluarse al cabo de un año, por ejemplo, si no hay proyecto al que considerar?

Eso también ha sido avalado por el jurado que lo eligió director.

Pensamos en la responsabilidad política de la gestión Bertellys y la Dirección de Cultura con relación al uso del poder dentro de un Estado democrático.

La incoherencia de establecer, mediante un decreto, los parámetros para presentarse al cargo directivo y habilitar una junta evaluadora que en su veredicto se desentiende tajantemente de los términos fundamentales de ese decreto.

Un jurado que recién pudimos conocer cuando Cultura publicó la foto de Tapia y sus evaluadores para anunciar la flamante designación. Un jurado que prescindió de artistas locales”.

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