Nacido en Leonforte, Italia, dejó obras que hoy son consideradas monumentos en la Provincia de Buenos Aires.

Se acerca el fin de la década de 1930. El entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires Manuel Fresco busca mostrar el poder del gobierno a través de edificaciones, sobre todo, de los espacios públicos. Para eso, hace su sociedad con Francisco Salamone, un Ingeniero y Arquitecto ítalo – argentino nacido en Leonforte, Italia. Por otro lado, el gobierno de la Provincia tenía un acuerdo con Alfredo Fortabat para obtener cemento y, de esta manera, poder hacer todas estas obras.
Entre 1936 y 1940, más de 60 fueron las obras ejecutadas por él tan solo en la provincia de Buenos Aires, de las cuales nueve “cayeron” en el partido de Azul, incluyendo Chillar y Cachari.

Edificio del antiguo Matadero Municipal de Azul. Foto: Evangelina Dieguez


Pero, ¿Cuáles son esas obras que nos dejó? Ellos son: los portales del parque y el cementerio municipales, la plaza, los mataderos de Azul, Chillar y Cachari, las delegaciones municipales de Cachari y Chillar y el Cristo ubicado en el acceso a la ciudad de Av. Piazza y Ruta 3. Sobre esta última, Natalia Colome aseguro que se cree que es un trabajo previo que hizo el arquitecto a la portada del Cementerio de la ciudad de Laprida, el cual es considerado la segunda obra religiosa más alta del mundo luego del Cristo Redentor de Brasil.
En una entrevista para el informe “Salamone: tras su huella en Azul”, Eduardo Agüero aseguró que “Azul es quizás la ciudad más beneficiada” haciendo alusión a que la portada del Cementerio Municipal es considerada como su obra cumbre.

Lo que muchos no conocen
Existen datos muy poco conocidos sobre las obras Salomónicas. Por un lado, tenemos que mencionar una sobre su más grande icono: la portada del cementerio. Esa obra fue la primera que vino a hacer y, originalmente, no iba a ser de esa manera. Francisco Salamone había diseñado un globo terráqueo con la sigla RIP, pero el gobierno conservador de la época no se lo permitió, por lo que terminó diseñando el Arcángel que todos conocemos.
Por ese entonces, Azul en su mayoría era una ciudad de viviendas bajas. Los edificios más altos eran sobre todo la Catedral, el Teatro, los edificios de los Bancos y la Municipalidad. Sin embargo, la portada del Cementerio entre las casas bajas que rodeaban ese lugar, era una mole de cemento que a mucha gente le causaba miedo, por lo que era considerado un custodio del lugar y, por esto, nadie se atrevía a entrar a robar o hacer algún daño allí.
Por otra parte, el espacio que se encuentra entre el cementerio y la calle Sarmiento tiene su función: fue creado con el propósito de separar el cementerio de las viviendas y evitar de esta forma que ambas cosas se junten.
Cuando se inauguró la portada del cementerio con el arcángel San Miguel, existieron dos frases que se le acuñaron a las letras R.I.P que se encuentran detrás de la estatua: una fue “Resulta Imposible Pensarlo” y la otra era “Resulta Imposible Pagarlo”.

Portada del Cementerio Municipal de Azul. Foto: Evangelina Dieguez


Siguiendo con este lugar, el hecho de que Salamone hiciera la portada en la esquina, no solo fue por un capricho estético, sino que también tuvo su costado económico. Por ese entonces, no se acostumbraba a la cremación, por lo que se acostumbraba más al entierro o sepultura. Resulto que las galerías que se encuentran a un costado de la entrada, Salamone las construye para luego vender los espacios como nichos y, con el dinero recaudado, poder financiar la obra. Si no fuera por esto, la portada del cementerio no se hubiera podido pagar y hoy la necrópolis hubiese tenido la portada que tenía anteriormente.
Por otro lado, la obra del parque fue un regalo que hizo el arquitecto a la comunidad de Azul. Si comparamos lo que es el interior del lugar con lo que era cuando Salamone creó la portada, hoy se encuentra poblado de árboles, al casi desierto que era hace 80 años atrás, donde solo un pequeño puñado de árboles habitaban ese terreno.
A su vez, Salamone hizo el proyecto para rediseñar la Municipalidad de Azul, pero por falta de presupuesto, no pudo concretarse y dicho proyecto quedo archivado.
El Matadero solía tener un cartel que, valga la redundancia, decía “Matadero”. Sin embargo, ese cartel fue quitado y años más tarde se construyó un nuevo galpón que fue añadido al edificio. Todo esto, generó que el Matadero hoy luzca un poco diferente a cuando lo construyo Salamone.
Cuando Salamone llega a Azul, mucha gente, incluyendo algunos funcionarios, aprovecharon para pedir otras obras no solo públicas, sino también privadas. De hecho, también construyo una viviendas que no lleva el estilo de los monumentos que todos conocemos, sino más bien es una edificación mucho más sencilla que, a la vista de todos, pasan desapercibidas como una casa más, sin que nadie se diera cuenta de que fueron construidas por él.

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