Con obras de Ástor Piazzolla de Oscar Alem y Ameglio Rossi, la sinfónica homenajeó el domingo pasado la últma carrera de los Hnos. Emiliozzi.
La Orquesta Sinfónica Municipal «Mtro. Mario Patané», brindó un concierto para homenajear la última vuelta que corrieron los pilotos Dante y Torcuato Emiliozzi con su auto «La Galera» en un 26 de junio de 1966. Donde finalmente quedaron primeros en el Ranking nacional.
El programa, que disfrutaron más de 200 personas en el Museo «Hnos.Emiliozzi», estuvo integrados por obras de Ástor Piazzolla, Ameglio Rossi y Oscar Alem. La mayoría fueron arregladas por Daniel Rodríguez.
A las 18:00 Diego Lurbe, director de este elenco, apareció en escena, saludó a los presentes, y arrancó con «Milonga del Angel» (Piazzolla), «Paisaje Puneño» (Oscar Alem) «Los Pájaros Perdidos» (Piazzolla) y Viejo derecho (Oscar Alem).
La segunda parte vino con «Soledad» de Piazzolla. Luego el director invitó a Nicolás Hailand, integrante de la Orquesta, para que tocara de forma solista»Kicho» también del mismo compositor . Fue impecable, demostró con su gran talento todos los matices y sonoridades que extrajo desde el contrabajo.

Después tocaron: «Huellita Olavarriense» de Oscar Alem y «Esculao» de Ástor Piazzolla y la «Zamba de los Emiliozzi» con letra de Victor Arena y la música de Ameglio Rossi. La velada cerró con un caluroso aplauso del público.
«Mil Sentidos», en diálogo con Diego Lurbe, contó como fue su experiencia de tocar en un ámbito que no es habitual para este tipo de actividades.
«Por un lado fue una experiencia muy rica, y muy grande porque el museo Emiliozzi, con sus pocos años de vida, se ha transformado en un lugar muy emblemático para la ciudad por todo lo que representa los Hermanos Emiliozzi a la comunidad; Y por otro lado, estaba el desafío de que la gente concurriera aun lugar que no es habitual para la música » , señaló.
Entre otras preocupaciones estaba «el tema de la acústica. Teníamos un poco de miedo al principio de que no sonara como queríamos, pero la verdad se desarrolló todo muy bien», describió el director.
En esta misma línea destacó que «más allá del repertorio elegido, el hecho de que esté la orquesta y el público en un mismo plano, hizo que se vibrara y sintiera de otra manera. Hubo momentos de alto vuelo artístico como fue el caso de Nicolás Hailand cuando interpretó de manera solista la obra «Kichua». pero en general todo salió muy bien y nos sentimos muy cómodos» , concluyó Diego Lurbe.
