Durante el siglo XX, más precisamente en sus comienzos, se impuso como tendencia el vestido color negro. Pero, a diferencia del blanco, no se volvió una tradición. Simplemente fue una moda pasajera.
Pero también hagamos un poco de historia. Las primeras décadas del siglo pasado no eran muy buenas que digamos. Guerras Frías, Civiles y Mundiales, la caída de Wall Street, en países como Argentina la exportación se estaba cerrando y mucha gente se quedó sin trabajo, por lo que no tenían muchos ingresos.
En una nota publicada recientemente titulada “El vestido blanco de novia: de una moda a un tradición” mencione que nadie se podía dar el lujo de mandar a hacerse un vestido color blanco por su alto valor monetario. Solo aquellas damas de la alta sociedad podían adquirir uno. Por lo que recurrían al vestido color negro ya que éste era mucho más económico. A esto se le sumaba un velo o una mantilla de color negro dependiendo si la novia pertenecía a la clase social media o baja. A esto se lo acompañaba una corona de flores blancas de azahar la que significaba pureza. En 1920, ese velo o mantilla pasa a ser de color blanco, manteniéndose el negro del vestido. Y la corona de azahar es reemplazar por un ramo de flores el cual la novia porta en sus manos.
Por otro lado, se creía que si el padre de la novia fallecía previo a la celebración de la boda, los vestidos de novia eran negros como forma de guardar luto y respeto. Pero también se creía que si la mujer era mayor de cierta edad, debían utilizar este color de vestido ya que se las consideraba impuras.
El color del vestido también esta arraigado a las tradiciones de cada país. Teniendo como base el negro, en Mexico se pensaba que las mujeres debían llegar virgen al matrimonio. Esa creencia popular era normal en casi todo el mundo. Pero a diferencia del resto de las culturas, en Mexico si las novias no se casaban vírgenes, debían llevar un vestido oscuro al momento de llegar al altar. Tengamos en cuenta que la edad permitida para el matrimonio en el caso de las mujeres era de 12 años. Los noviazgos mayormente eran a escondidas. Las bodas también eran muy costosas y cuando una pareja no podía costearse la celebración del matrimonio, el joven raptaba a la muchacha y en ese momento ella quedaba deshonrada, ya que se pensaba que una pareja no podía vivir junta sino estaba casada. Como castigo por raptar a la chica, las dos opciones eran o pasar 8 años de prisión y pagar una multa de $500 o casarse por iglesia. Éste evento pasaba desapercibido ya que la ceremonia se celebraba de madrugada y la mujer no podía usar colores claros.
Hoy en día, que una mujer vista un vestido de otro color que no sea blanco, en específico si es negro, en algunas ocasiones está mal vista o es considerada “rara”.

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