«Mil Sentidos», exploró durante la segunda jornada del «Festival Internacional de Estatuas Vivientes», como es ese universo de seres mitólogicos, personajes de cuentos e históricos que coparon el Paseo Jesús Mendía. Así mismo hay testimonios de algunos actores que participaron de esta nueva edición.
Las estatuas coparon el Paseo Jesús Mendía, cerca de las 17. cuando el sol dominical se escondía. había de todo, desde seres mitólogicos, personajes de cuentos, hasta históricos.
Este festival contó con actores provenientes de Chile, Bolivia, y Uruguay Además vinieron de Mendoza, Necochea, Mar del Plata, Tandil, Rauch, Bahía Blanca, Buenos Aires. Y se sumaron las estatuas olavarrienses.
Todos los actores se produjeron y se maquillaron con impecable realismo. Era admirable la capacidad de aguante para estar quietos durante tanto tiempo . Sin dudas que el Estatuismo requiere de mucho estudio, esfuerzo y trabajo.
Cada tanto, los asistentes de la organización les ofrecían a los actores agua o algún dulce para su bien estar. A su vez, al frente de la Municipalidad, pusieron una mesa, para que la gente votara a la mejor estatua y participar de varios premios.
«Para mí el Estatuismo me atraviesa todo, tengo una gran pasión, lo vengo sosteniendo por muchos años y lo fui transformando en algo más colectivo», explicó María Inés Banegas, referente del festival, en diálogo con «Mil Sentidos», mientras trabajaba y atendía las inquietudes de los participantes.

Pasar por delante de las estatuas daba un poco de impresión, ya que por ejemplo, «El Chaqueño» , un gaucho dorado con botas, bombacha de campo, rastra, mate y sombrero, encarnado por Roland Millares Charcas, oriundo de Bolivia, desafiaba con su cara seria y atenta mirada.
También estaba «La Soberana», interpretada por la artista local Yessika Duhau, que con su túnica celeste y blanca y con una réplica de las Islas Malvinas en sus manos, hacía recordar que siempre son argentinas.

Como todo festival, no podía faltar «El Fotográfo», que con su atuendo de color «oxidado» y una cámara del siglo pasado se ocupaba de inmortalizar estos momentos especiales. El que le dio vida fue el artista olavarriense José Santiago.

«La Sirena» de color medio grisáceo, encarnada por la artista local Florencia Velazquez, vino nadando para no perderse este gran encuentro.
Hablando de mar, también se pudo observar a ún Pirata de color azul, con sombrero, barba, y un timón de barco en sus manos. Seguramente cargado de aventuras. Estuvo a cargo de Cristian Arnés de Capital Federal.

La seguridad, en esta actividad cultural, no fue problema, porque estuvo custodiado por un soldado medieval de tono dorado, que con su armadura, espada, escudo y lanza estaba dispuesto a dar su vida. Fue estatuado por Claudio Bertello de Mar del Plata.

Como refuerzo se encontraba «El Caballero de la Mancha» interpretado por Marcelo Gonzáles de la provincia de Mendoza. Estaba de color gris, también tenía armadura, capa, lanza, espada, unos bigotes y sombrero.
El desafío de realizar el Festival
En lo que respecta a la organización, Banegas comentó a este diario que «hacer este festival es hermoso, pero requiere de un gran desafío, porque lleva todo un trabajo detrás de escena. Esto consiste en armar las convocatorias y las inscripciones. También debemos hacer un proceso de selección. Esta instancia no es nada agradable porque nos manejamos en base aún presupuesto, así que lamentablemente tenemos que dejar a varias personas que tenían muchos deseos de venir», señaló.
Luego «se publica para poder informar a la comunidad de como va a ser este festival y que artistas van a participar», detalló.
«Una vez que llegan, hay que atenderlos para que se sientan lo mejor posible», en este punto aclaró que «es la ciudad de Olavarría el que los recibe, no soy yo», enfatizó la organizadora.
Además remarcó que «para este tipo de iniciativas se necesitan de recursos. A veces faltan, por eso hay que golpear puertas y buscar donaciones», en esta línea agregó que los víaticos y el accseso a los artistas lo cubrimos nosotros», indicó.
Así mismo explicó que para estas jornadas «hay que ponerle el cuerpo y las ganas, sino no lo haríamos. Es tan lindo lo que surge en escena con el público que ya te da muchas ganas de volver a organizarlo, es maravilloso», remarcó entusiasmada la artista local.
Entre la variedad de monumentos, también se encontraron personajes que surgían de la imaginación de los actores, entre ellos: el de Ruben Dambrosio de Bahía Blanca que interpretó «Serafín: Realizador de Sueños».

«Metal Man» de Leandro Giavanelli de Necochea, con tono medio azulado, un sombrero bombín y con una melódica interpretaba piezas musicales.
«El Escritor», de color blanco, protagonizado por Juan José Obando Camacho, de Cocha Bamba, Bolivia. Tenía traje, boina, y anteojo. En su mano un libro y una pluma, que nos invita a reflexionar sobre la importancia de la literatura.

Además hubo otros grandes trabajos, como es el caso de Venus, encarnada por Alejandra Rizzo de Buenos Aires, y posaba en el medio de una escenografía para representar la obra del genial pintor Alejandro Botticelli.

Una fiesta no es fiesta, sino hay música, en este sentido estaba el gran Anibal Troilo, interpretado por Mariano Espondaburu de la ciudad de Rauch. de color medio blanco y en sus manos sostenía un bandoneón.

La presencia de Pavarotti
Así mismo, este encuentro, estuvo engalanado por nada más ni nada menos que Pavarotti, unos de los grandes tenores de la música universal.
Fue revivido por el actor y cantante Juan Sebastián Abalo de Olavarría. Además de moverse le regalaba al público fragmentos de operas italianas. En diálogo con «Mil Sentidos», contó que «estoy muy feliz de poder haber vuelto al «Estatuismo» de manera presencial. Y en esta ocasión poder interpretar a uno de mis cantantes líricos preferidos, como lo fue el Tenor Italiano Luciano Pavarotti. Si bien no le llego ni a los talones, espero que desde el cielo se haya alegrado del homenaje que intenté hacerle», señaló.

En este punto agregó que «agradezco a quienes me han votado, ya que obtuve el 3° Premio en Categoria Local, esto me impulsa a seguir puliendo este personaje y aventurarme a otros nuevos. Fue todo un reto para mi poder combinar el arte de la quietud con el canto lírico, que estudié desde los 10 años durante mucho tiempo de mi vida», comentó Juan Sebastián Abalo.
«Jesús» con su pelo largo, barba tupida, y túnica blanca, posó afuera de la Iglesia San José, y repartía bendiciones a todos los presentes. Estuvo a cargo de Claudio Di Rocco de Tandil.

Hablando de poderosos, también se encontraba «Poseidon», en la mitología griega era el Dios de los mares. Estaba vestido de blanco, con barba y cabello largo. Interpretado por Ariel Medina de Mar del Plata.
«La organización fue fantástica, hermoso la gente y el grupo que se formó. Me hicieron sentir como en familia y eso que es la primera vez que vengo», expresó Yéssica Clavijo, de Uruguay, quien personificó a «Paisana Oriental», con pollera larga, tranezas y mate. Para homenajear a las mujeres uruguayas.
En lo que respecta a como es la actividad en su país, la artista contó que «allá las estatuas son pocas. La mayoría están para los encuentros, hay dos por año», describió Clavijo.

Unas de las estatuas que más llamó la atención fue «El Buda», tenía la cara y el torso pintado de dorado, con un brillo sorprendente. El encargado de darle vida fue Daniel San Martín de Chile.
En este contexto, el artista señaló que «este personaje surgió porque primero allá hacía de Vikingo, pero como la espada y el escudo eran muy grande, empecé a pensar en algo más «minimalista». Así que por mi peso y mi contexto físico decidí componer el personaje de «Buda» que ahora está muy maduro, hace como 8 o 10 años que lo vengo haciendo», detalló.
En este sentido aclaró que «yo soy actor. Si me preguntan, no creo en Dios, creo en los hechos. Es decir estoy actuando soy autodidacta. Tengo mucho colegas que son budistas y me han hablado», en este punto agregó que «la definición de estatuta,según la etimología, dice que: es una imagen creada con similitud de lo real para resaltar sus virtudes y errores», definió el artista chileno.
Piedras en el camino
Casi la mayoría de los artistas que participaron en esta edición hicieron un gran esfuerzo para venir, en esta línea, San Martín contó que «Le dije a Banegas las ganas que tenía de participar de este festival, así que cuando me postulé, y me informaron que quedé, tuve mucha alegría», luego «con la carta que me mandaron, fui a a la Municipalidad de Santiago y al Ministerio de Cultura, me dijeron que mande unos correos, pero no me contestaron, no quedó en nada, así funcionó», lamentó el actor.
Luego «averigue que el pasaje de Chile a Buenos Aires salían unos 130 dolares. Así que pude venir gracias a un grupo de artistas circense callejeros que me conocían de la plaza y me regalaron la recaudación de un día de función. Además recibí la ayuda de muchas personas que contribuyeron para que pueda estar acá», explicó.
Por otro lado enumeró toda una serie de inconvenientes que tuvo con el transporte, los horarios y los boletos, el mismo dijo que fue «toda una odisea». pero pese a esto, se llevó el primer premio en categoría clásica.
La construcción del personaje
Daniel San Martín reveló que «para el Buda, tengo que ponerme un maquillaje líquido, el brillo se lo da la vaselina y con un solo dedo se empareja todo. La verdad que esto lo siento como una segunda piel», indicó y agregó que «mientras me maquillo allá en Santiago de Chile, en la Plaza de Armas, escucho Hip – Hop, me gusta porque muchas de sus letras hablan de la situación de mí país. Te digo que el estallido social todavía no quedó zanjado, ni si quiera por el nuevo presidente que tenemos, creo que este gobierno le debe mucho favores a la derecha», opinó.
«Además mientras me voy montando, voy llamando a la gente, hablo con ellos, eso sería la parte más social de mi trabajo, y una vez que termino, apago el Hip – Hop y empiezo a poner la otra música de relajación que ayuda a potenciar mi personaje», explicitó.
En este contexto, denunció que en su país, los artistas callejeros son in-visibilizado por todos los políticos. Por este motivo fundaron (ACU) Artistas Callejeros Unidos. En este sentido, San Martín, detalló que «hoy en día tenemos más de 1000 socios». Allí hay integrantes de diferentes ramas del arte, y de diversas ideologías, pero con un objetivo común que es apoyarnos entre nosotros y hacer valer nuestros derechos», argumentó.
Así mismo resaltó que «en Chile no hay encuentros de Estatuas Vivientes, por eso para mí es muy importante poder participar acá. Estoy muy agradecido a Inés Banegas y a Eugenio que me recibieron muy bien. Yo crecí viendo a estos artistas así que fue un verdadero honor poder venir», destacó «El Buda», encarnado por Daniel San Martín.

Para finalizar, María Inés Banegas, hizo un balance del festival: «la respuesta con el público fue hermoso, siempre viene, se acerca, nos ayuda con el bono que nos permite cubrir los viáticos para los artistas. Atrás hay mucha gente trabajando para este festival», sostuvo.
En esta línea agregó que «cada vez que organizamos un encuentro de estas características soñamos con que se llene de gente y la verdad que se logra. Además hubo muchas estatuas de nuestro país como también de otros países», indicó.
Luego detalló que en esta edición «la gente acompañó muy bien tanto en el Centro Cultural como en el Paseo Jesús Mendía. Así que muy felices», expresó.
Por otro lado, anticipó que «el año que viene el festival va a estar cumpliendo diez años. Por lo tanto va a ser muy especial, porque va haber un montón de premios, reconocimientos y sorpresas, así que estamos con muchas ganas y con muy buenas expectativas», concluyó María Inés Banegas.
