El pasado 28 de septiembre, Maria Eugenia Lanfranco brindó una charla sobre su experiencia trabajando en la CoNaDeP, desde que ingresó hasta la publicación del informe “Nunca Más” y lo que fue el trabajo de todo el equipo durante nueve meses.
En la charla, realizada en La Salita, Lanfranco mencionó que “el presidente, además de Ernesto Sabato, nombra a un grupo de notables con reconocimiento nacional e internacional”.
A su vez, María Eugenia aseguró: “algunos compañeros pidieron el pase. Sintieron que no podían seguir trabajando y pidieron volver a sus lugares de trabajo”.
Por otro lado, comentó que “el equipo de notables pidió incorporar personas que tengan antecedentes. Así comienzan a sumarse personas que venían del Poder Ejecutivo, de los Ministerios y de la Asamblea por los Derechos Humanos”.
Con respecto a su llegada a la CoNaDeP, afirmó que ella fue con la intención de ayudar en el puesto que sea necesario. Pronto, debido a la gran cantidad de personas que iban a realizar denuncias y a testificar, la trasladaron a la oficina de denuncias para ayudar a quienes las tomaban, y que se encontraban desbordados.
Por otro lado, recordó a Beto Berdón, azuleño que se encargó del área de Archivo y Cómputos de la Comisión.
Por su parte, relató que, durante el tiempo que estuvieron trabajando, recibieron múltiples amenazas telefónicas en las oficinas, aunque también a quienes tenían teléfonos en su casa. Además, tanto ella como varios de sus compañeros fueron perseguidos por vehículos particulares en distintas circunstancias.
A su vez, relató que, en los baños, habían cámaras de seguridad que filmaron todas las declaraciones, cuyas copias fueron resguardadas en instituciones nacionales e internacionales.
También contó que un grupo de psicólogos fueron llamados para realizar terapia debido a lo mal que se sentían por los relatos que debían escuchar a diario. Sin embargo, los Psicólogos también se sintieron mal por esos relatos.
Además, contó que el archivero donde guardaban las fichas con datos y testimonios, debido al constante cierre y apertura, se falsearon las cerraduras. Para asegurarlo, le pasaban varias vueltas de cinta de embalar. Por otro lado, comentó que, uno de sus compañeros que escribió varios de los capítulos del informe Nunca Más, tomó la decisión de hacer copias de lo que escribía por seguridad. Esto lo salvó, ya que un par de días antes de la fecha de entrega, le robaron gran parte de su trabajo que guardaba en el archivo.
