El pasado 6 de diciembre se llevó a cabo en el Circulo Medico de Azul la presentación del libro “Dr. Ángel Pintos. Fundamental en Azul y Olavarría” de Walter Minor y Eduardo Agüero. Dicho libro fue declarado de interés por el Concejo Deliberante del Partido de Azul.
La publicación del libro contó con el apoyo del Colegio de Médicos, el Circulo Médico, el Colegio de Farmacéuticos y el Circulo de Analistas Clínicos de Azul, Farmacia Soncini, Los Cerritos, Grupo Tuerot, Valkiria S.A., la Senadora Lorena Mandagaran, Fernando Castro Pintos, Dr. Edgardo Pagliere, Dra. Daniela Bianchi Pintos, la Dra. Norma Fittipaldi, el Dr. Juan Dours, la Dra. Marcela Brook, el Dr. Jorge Sandoná, el Dr. Juan Agosta, el director del Hospital Pintos Dr. Diego Azcona y el Concejal del Bloque Radical Agustín Puyou por el Concejo Deliberante.
Cabe mencionar que un porcentaje de lo recaudado es destinado a la Cooperadora del Hospital que lleva su nombre. Para adquirir un ejemplar, deberá comunicarse al 2281667670.
«No había invasión, pero tampoco progreso»
Por su parte, Walter Minor, uno de los escritores del libro, relató: “Olavarría era la línea de frontera con el indio. Cuando llega Pintos, Olavarría no era nada. No había invasión, pero tampoco progreso. Ni bien llega, lo nombran en el Consejo Escolar. Olavarría tenía nada más que una escuela. Hace un gran trabajo, una gran labor en educación. Al Consejo entra junto con el recordado Cura Castro Rodríguez, el Primer Cura que tuvo Olavarría”.
Por otro lado, Minor relató que “ni bien llega a Olavarría, viene una epidemia de viruela con epicentro aquí en Azul y le dan el poder para que haga todo su trabajo sanitario y funda el primer centro de salud que hubo en Olavarría. Fue un lugar simple y de chapa, alejado de la ciudad para tratar de contener la epidemia. En un año la contiene, pero había poco apoyo del gobierno municipal. Lo que había era un pequeño lazareto, que después dona esas chapas a la Iglesia del Rosario”.
Además, hablo de su trabajo social en Olavarría. Sobre esto, mencionó que “en el primer año que él estuvo, funda escuelas, controla una epidemia de fiebre y funda el primer lugar de salud de Olavarría. No había llegado a un año que ya había todo el trabajo que no se había hecho en 14 años de fundación de Olavarría”.
Sobre su carácter, comentó: “era rebelde y le gustaban las cosas bien hechas”.
Además, relato un suceso que ocurrió en el medio de la epidemia de viruela: “en el medio de la pandemia había un farmacéutico que hacía los remedios y lo adulteraba. Y como Pintos era farmacéutico, lo denuncia en medio de la corporación municipal y lo hace echar. Le hace dar a otro farmacéutico que haga todo el remedio para esa epidemia”.
“Cuando termina la epidemia, la gente de Olavarría estaba molesta con el Municipio porque no apoyaba mucho a Pintos porque era un tipo de armas tomar. Entonces, la gente de Olavarría manda al diario La Nación una nota en disconformidad y uno de los que firma es el mismo Pintos. Lo quieren obligar a que se retracte y Pintos dice ‘yo no me retracto nada’. No se retracta y renuncia a su posición en el Consejo Escolar y al de Médico y en 1895 se viene a Azul. Había durado dos años nada más en actividad. En esos dos años había hecho todo lo que no habían hecho los demás” relató el escritor olavarriense.
Pintos y la educación y la salud en Azul
Por otro lado, el escritor azuleño Eduardo Agüero hablo en un inicio sobre el regreso del Médico y Farmacéutico y relató: “cuando Pintos vuelve a Azul, de alguna manera empezó a trabajar de la misma manera que lo hizo en Olavarría. Va a estar vinculado con educación, va a estar vinculado con el Hospital. Teníamos otro nivel de desarrollo a lo que cuenta Walter de Olavarría. Nosotros con otros años de existencia en sí del pueblo, camino en algunos años a ser ciudad. En 1895, Azul tenía otro desarrollo. Pero había mucho por hacer. En todas esas cosas por hacer, a Pintos se le ocurre hacer dictar clases de primeros auxilios en la Escuela Normal. Toda una cuestión de progreso y de desarrollo que no se acostumbraba a enseñar primeros auxilios. Estamos hablando de finales del siglo XIX, cuando eso se puede asociar a algo más contemporáneo”.
Además, mencionó su relación con el entonces Padre Cáneva y contó que va a tener un encuentro con él a principios del siglo XX “y van a ser los únicos que cruzaban el arroyo para asistir a la población aborigen que quedaba en Villa Fidelidad, en lo que había sido la epidemia de viruela. Ahí quedó una anécdota que contaba el Padre Actis en la biografía de Cáneva, que Pintos le recomienda fumar un puro, un Habano, justamente para evitar el contagio. Si fue cierto o no, lo cierto es que a Cáneva le quedó la costumbre”
“También tuvo mucho que ver con la instalación del regimiento en nuestra ciudad. Tanto el Colegio Normal como el Colegio Nacional le deben una parte de su impulso. Hay muchos personajes en el medio. Cuando uno habla del origen de las instituciones, por ahí se han recordado a determinadas personas porque fueron responsables de los edificios o porque fueron los que dirigieron esas instituciones en algún tiempo. Pero muchas de las cuestiones legales y del impulso que se necesitaba, lo encontraban a Pintos como una de esas personas que apuntalaban los progresos de Azul” dijo Agüero durante la presentación.
Meditar la Historia
Por último, habló Fernando Castro Pintos, bisnieto del Dr. Ángel Pintos, quien agradeció a Eduardo y Walter y al público presente, afirmó: “considero que meditar y considerar la historia de la patria y de los hombres que hicieron la historia, no solo es considerar la historia en sí, la patria en sí, los hombres en sí, sino es hacer de ellos hombres históricos e historiadores”.
Castro Pintos finalizó diciendo: “hay algo que es fundamental que se ha perdido, y se llama ‘dignidad’. Y ustedes hoy no han puesto más que relevante lo que es la dignidad del hombre y eso, señores, hay que felicitarlo. Porque es un camio que se está abriendo y es algo que hay que mantener y seguir adelante”.




